Las instalaciones permiten experimentar los protocolos ante incendios como el de Brenntag, en Caldas, o Chicolino, en Boiro
El conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda y el presidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Louzán se han perdido la espectacular demostración que los Bombeiros do Salnés realizaron en su flamante campo de prácticas, construido tras el parque situado en Cabanelas. Estupefactos quedaron, eso sí los otros invitados, entre ellos el director xeral de Emergencias, Santiago Villanueva o el vicepresidente, José Juan Durán, que comprobaron la profesionalidad de los 30 agentes que conforman la plantilla del Consorcio de O Salnés, cuyo gerente Miguel Pérez resaltó las importantes mejoras realizadas en los parques de Cambados y Vilagarcía, por un importe de 150.000 euros en dos años. El jefe del cuerpo, David Padín fue el encargado de explicar los entresijos de este "aula de formación permanente" que se pondrá a disposición de todos los cuerpos de seguridad, con el fin de que puedan enfrentarse a todo tipo de catástrofes que puedan surgir.
De hecho, las instalaciones cuentan con divisiones específicas para aprender a intervenir en situaciones similares a las que ya han tenido que enfrentarse estos efectivos, a saber, la destrucción de la empresa química Brenntag hace dos años o la más reciente fábrica de cordelería "J.J. Chicolino", en Boiro. Los agentes del parque sorprendieron a todos los asistentes con sus conocimientos acerca de la respuesta que han de dar en caso de una emergencia. Lo primero que se mostró fue la habilidad de dos de los perros de rescate, pertenecientes a la unidad canina que dirigen Pablo Oubiña y Jesús Paz. Los dos canes, en unos cinco minutos, fueron capaces de localizar a una presunta víctima que se hallaba escondida dentro de un oscuro laberinto creado con 80 metros lineales de tubería.
Tras el éxito de los dos perros, fueron los bomberos quienes demostraron su habilidad para acudir a un escape de gas que de forma imaginaria se había producido en una fábrica.
Manguera en mano y protegiéndose uno tras el otro, los dos efectivos lograron acercarse hasta el lugar donde procedía el fuego y cerrar la espita de la que salía la llama. El siguiente ejercicio era para maniobras más complicadas pues dos bomberos con trajes anticontaminación, similares a los de los astronautas, "accedían" a un lugar donde había fugas importantes de líquidos corrosivos, consiguiendo taponar las zonas de las que salía la contaminación.
El nuevo campo de prácticas dispone también de un simulador de fuegos confinados, una cisterna simulador de fugas y derrames de materias peligrosas, una balsa de derrames de hidrocarburos, una caseta simulador de escapes y fuegos, y el antedicho simulador de una instalación industrial. Cuentan también con aparatos para medir gases tóxicos, y otros que se recomiendan en todos los protocolos de actuación con el fin de actuar con la máxima seguridad en todo tipo de siniestros.
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